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Pied Bot Varus Equin Bilateral

PIE ZAMBO O EQUINO- VARO

El pie zambo (también conocido como pie equino varo o pie bot) afecta a los músculos y huesos de los pies.  El pie zambo no duele y no provoca problemas de salud hasta que el niño se empieza a poner de pie y empieza a andar. Es más frecuente en bebés de género masculino y se puede dar por familias. Esta contorsión hace que los dedos del pie se orienten hacia la otra pierna. Un bebé puede nacer con esta anomalía en uno o ambos pies. No se trata solamente de una alteración de los huesos, sino también de los músculos y tendones de la pierna y el pie.

 

El pie equino-varo o pie zambo es una anomalía congénita en la que el pie del recién nacido está torcido. Se caracteriza por una deformidad en los tres planos del espacio con cuatro componentes:

  • Cavo: arco plantar aumentado
  • Varo: apoyo por la parte externa del pie
  • Aducto: parte anterior del pie desviada hacia adentro
  • Equino: planta del pie flexionado

Tipos de pie zambo

  • Pie zambo no tratado: pies que no han sido manipulados ni corregidos.
  • Pie zambo recidivado: pies en los que, después de haber conseguido una corrección completa, aparece de nuevo alguna de las deformidades.
  • Pie atípico: pies que no responden a la manipulación y corrección con yesos de forma habitual, y que precisan cambiar la forma de poner los yesos para conseguir la corrección. Son pies más pequeños, regordetes y más rígidos.
  • Pie resistente: pies muy rígidos que no responden a la manipulación y enyesado.
  • Pie sindrómico: asociados a otras deformidades como contracturas congénitas (artrogriposis), enfermedades neurológicas. Suelen ser más rígidos y difíciles de tratar.

Tratamiento del pie zambo

Los pies zambos no mejoran por sí solos. Antes se solían tratar operándolos. Pero ahora los médicos utilizan un método nuevo, que recibe el nombre de método de Ponseti.

A un bebé con pie zambo, lo ha de tratar un traumatólogo (un médico especializado en afecciones de huesos, músculos y articulaciones) que tenga experiencia en este método, que consta de dos fases: la fase del escayolado y la fase de la férula ortopédica.

Escayolado

La primera escayola se coloca una o dos semanas después de que nazca el bebé. Luego, el bebé vuelve a la consulta del traumatólogo una vez por semana para que le mueva y le estire el pie con suavidad y le sustituya la escayola vieja por una escayola nueva.

La nueva escayolá girará el pie un poco más que la escayola anterior hacia la dirección correcta. La mayoría de bebés llevan una serie de cinco a siete escayolas a lo largo de unas pocas semanas o de varios meses.

Férula ortopédica

Cuando el pie ya haya alcanzado la posición correcta, el traumatólogo le colocará al bebé una férula ortopédica (también llamada “órtesis”). Se trata de una barra con unos zapatos o botas especiales a cada extremo. Impide que el pie se vuelva a torcer hacia la posición que tenía antes del escayolado.

Los pies crecen mucho y muy deprisa durante los primeros años de vida. Sin disponer de una férula ortopédica que mantenga el pie corregido en la posición adecuada, el rápido crecimiento del pie lo volvería a colocar de nuevo en la posición inicial.

El niño llevará puesta la férula ortopédica durante unos tres meses y luego solo la llevará puesta por la noche o en las siestas durante unos pocos años. La mayoría de los niños se adaptan bien al llevar puesta la férula de Ponseti, aunque suelen tardar un día o dos en acostumbrase a ella.

Corregir un pie zambo de forma permanente puede costar varios años. Pero, siguiendo el plan de tratamiento indicado por el traumatólogo de tu hijo, podrás tener la seguridad de que tu hijo será capaz de andar, correr y jugar sin dolor.

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